Dalia contoneaba sus caderas al ritmo de la música tecno, los ojos cerrados para sentir el ritmo recorrer su figura, las venas intoxicadas producto del éxtasis…
Ian la observaba sigiloso desde la barra, como tigre hambriento acechando su presa, se paso la lengua por los labios, sintiendo la victoria de encontrar su objetivo y se acerco decidido hacia la inocente.
La música se ponía cada vez mejor, Dalia pasaba sus manos por su cuerpo, cuando de pronto sintió como la abrazaban por detrás, abrió los ojos aturdida dispuesta a golpear al intruso y pasó…
Sus miradas chocaron, Dalia se sumergió en el mar azul de los ojos de Ian, Ian se perdió en el misterio de sus ojos negros… y la música seguía sonando…
Ian, tomo a Dalia de la cintura induciéndola a moverse junto a el, Dalia hipnotizada por su fragancia, dirigió sus manos curiosas a su cuello, sintiéndose erizar con cada roce, cerro los ojos confiada, aunque estaba en manos de este desconocido, moviéndose lento, rozándose lento, tocándose lento…
y sin poder evitarlo Dalia empezó a soñar, que tal si este fuera su compañero ideal? aquel con quien descubriera el sexo con amor?, y que si les gustaban las mismas cosas?, se casarían?… jajaja Dalia no pudo controlar una carcajada al pensar en esta absurda idea, mientras la música continuaba en su acto.
Mientras… Ian disfrutaba al frotar el cuerpo de Dalia con el suyo, la desnudaba en su mente recorriendo, su piel con sus manos, pasando su lengua por sus labios y sin poder evitarlo Ian empezó a maquinar… cuanto me tardara llevarla a la cama?…
Alguien dijo una vez… lastima que no recuerdo quien… Los hombres, son de Marte, las Mujeres somos de Venus… Tenia razón.